Los Pumas y un fin de semana de mierda
Fue un fin de semana pésimo para el rugby argentino. Increíblemente (o no) haber perdido 38 (treinta y ocho) a 0 (cero) contra Nueva Zelanda el sábado no tiene nada que ver con eso. Sin embargo, todos amanecimos el sábado con una noticia que desató muchas críticas hacia Los Pumas: decidieron no homenajear al ídolo popular más grande del deporte argentino a 3 días de su fallecimiento. Y decimos decidieron porque en esta situación fue mucho más deliberado no homenajearlo que sí hacerlo, hubo una decisión ( no sabemos de quién) de hacer como si en Argentina y en el mundo no nos hubiese dejado el deportista más influyente de la historia. La situación se vuelve mucho más evidente ante el homenaje de los All Blacks al Diego durante el Haka. Es decir, ofrecieron su respeto por el 10 a través de su tradicional danza (sagrada para ellos), en un país en el que la pelota redonda prácticamente no existe, mientras el capitán de Los Pumas ni siquiera fue capaz de buscar y levantar la camiseta 10 de los All Blacks con un “MARADONA” en la espalda.
Claro que esto no fue gratis para Los Pumas y el sábado a la mañana Twitter fue una carnicería que repudió masivamente el gesto irrespetuoso del equipo. Claro que al mismo tiempo se cayó en algunos lugares cada vez más comunes como que “representan a la oligarquía argentina que es la que juega al rugby”, o que es un deporte “de pibitos chetos que solo piensan en tomar vodka saborizado y maltratar pobres”. Personalmente esta lectura me parece muy chata y creo que ignora (o no quiere ver) que hay muchos clubes de rugby en los que juegan chicos y chicas de cualquier clase social (esto no quita lo condenable de muchos hechos violentos cometidos por rugbiers). En todo caso, me parece que el enunciado anterior responde a dos fenómenos bien característicos de nuestro tiempo: el primero es el “porteño-centrismo”. Se admite que como en la CABA la mayoría de los clubes conocidos son lugares tradicionales de la clase alta, eso es así en todo el país. No hay que ser muy brillante para darse cuenta de que en todos lados hay clubes de rugby de gente que tiene plata, pero la Argentina está llena de clubes que no tienen esa realidad.
En segundo lugar, el rugby y los rugbiers son uno de los temas más atravesados por la tremenda polarización de la opinión pública, que se hace particularmente agresiva y tajante en Twitter y otras redes. Desde un sector de la sociedad, se ve al rugby como el deporte que representa los valores buenos, puros: el compañerismo, el respeto, la lealtad y el esfuerzo. Los Pumas como un ideal de “todo lo que aspiramos a ser”
Pero como ya sabemos, la grieta es una moneda que tiene dos caras y del otro lado hay un discurso tan extendido como el anterior que afirma convencido que el rugby es un deporte naturalmente violento, y que esa violencia es trasladada a los otros ámbitos de la vida, sumándole la presunción de que todos los rugbiers son de clase alta. De esta manera, se deduce que todas las personas que practican este deporte son chetos y violentos, y especialmente violentos con los que no pertenecen a esta clase.
A propósito de este último punto, hay que decir que quienes sostienen ideas similares tienen bastantes argumentos. Sin ir más lejos y para sumarse al repudio del no-homenaje a Diego, esta mañana empezaron a compartirse y viralizarse tweets viejos de varios jugadores de Los Pumas (entre ellos el capitán actual) que tenían de todo: un poco de misoginia, un poco de gordofobia, algo de racismo, xenofobia y, por si faltaba algo, antisemitismo. Si después de lo de Diego los vínculos del rugby con la sociedad quedaron muy erosionados, esto puede ser un detonante tremendo en esta relación. Y ya no hablo de los cabezas de termo que creen que todos los rugbiers son millonarios y violentos por naturaleza, sino de la mayoría de los y las argentinas que el tema rugby los tiene, en general, sin cuidado.
El rugby es un deporte muy controvertido en Argentina. Se habla mucho del rugby en las redes sociales y los medios y generalmente por hechos nefastos y repudiables perpetrados por jugadores o gente del entorno. Esto tiene que ver en parte con las decisiones que toman quienes lo manejan. Para un deporte es fundamental tener buena relación con el país que representan. Es muy triste que Los Pumas se queden con un público chiquito, esos que le van a bancar hasta los tweets que vimos hoy. Es triste también que la imagen colectiva que queda del rugby este último tiempo es de un deporte que representa la falta de respeto y la violencia tanto verbal como física, y lo peor de todo es que los dirigentes hacen mérito para que así sea. Es muy necesario que se replantee cómo se quiere educar a través del deporte porque este si las cosas siguen así va a seguir habiendo hechos que lamentar y de los cuales no se puede responsabilizar totalmente al deporte, pero si tiene que hacerse cargo de lo que le cabe.
Fernando Prats, ex jugador de rugby.
